En este tema se abordarán nociones básicas sobre la perspectiva de género. La primera de ellas es la diferenciación entre sexo y género que a continuación revisaremos.
- Diferencias Biológicas
- Construcción sociocultural
- Hombre
- Mujer
- Masculinidad
- Feminidad
- Mujeres y Hombres nacen y se hacen.
De igual forma, dado que las diferencias de género son impuestas sobre las diferencias sexuales, usualmente se “cree” que las funciones de género también son parte de la biología de las personas, es decir, que son naturales y no el resultado de una construcción social. A esto se denomina “naturalización de las funciones de género” y se trata de una concepción errónea sobre las expectativas que se tienen respecto al comportamiento humano de hombres y mujeres. Por ejemplo: se “cree” que las mujeres por “naturaleza” son mejores cuidadoras de las y los niños; de igual forma, se “cree” que los hombres por “naturaleza” son más independientes.
Las funciones sociales basadas en el género (femeninas y masculinas) varían su construcción y significados conforme a cada contexto cultural; es decir, cada cultura asigna diversos roles, funciones y responsabilidades con valores sociales distintos para las personas, por haber nacido como hombres o mujeres (en un sentido biológico). Esto ocurre en todas las sociedades y los pueblos indígenas no son la excepción.
- Por ejemplo, en algunas comunidades indígenas, se le asigna el cuidado de las y los hermanos a las mujeres desde temprana edad. En otras culturas se espera que las niñas dediquen más tiempo a la escuela que al cuidado de sus hermanos y hermanas. Esta es una diferencia de género que explica por qué muchas niñas indígenas abandonan la escuela por completo y se dedican exclusivamente al trabajo doméstico.
- El ejercicio del derecho a la educación tiene un impacto diferenciado para cada cultura, en el caso citado sobre las niñas indígenas, su educación queda truncada y se reduce al mínimo la probabilidad de que salgan de la pobreza.
Por esta razón, es necesario conocer el contexto cultural de las personas que son titulares de los derechos humanos –desde el enfoque intercultural-, para comprender el significado de las funciones de género en cada sociedad y evaluar cómo influyen ambos aspectos en el ejercicio de los derechos.
Ya que las funciones sociales de género se vinculan con el entorno de la persona el enfoque de género acude a otras categorías como la pertenencia étnica (cultura), la condición socioeconómica y la edad (generación), entre otras, para comprender el significado de aquellas funciones e identificar la situación de desigualdad en que se encuentran hombres y mujeres en razón del género.
Estereotipos de género y contextos culturales
A partir de las categorías de sexo y género, los grupos sociales aprenden y enseñan a sus integrantes, la reproducción de las funciones de género con base en la identidad sexual de las personas.
Ejemplo: en numerosas comunidades indígenas se enseña que las mujeres como parte de sus funciones de género, “deben” preparar la comida y los hombres trabajar el campo; o bien, que las mujeres no pueden participar en la Asamblea y los hombres sí pueden hacerlo. De igual forma, en otras sociedades se enseña que la mujer casada “debe” dedicarse prioritariamente a las tareas del hogar y los hombres al trabajo fuera del hogar. ¿Por qué?, porque se considera culturalmente que “así debe ser”, que “es lo más natural”, aunque se trate en ambos casos de prácticas sociales susceptibles de ser transformadas
Ahora bien, ¿qué es o cómo se define un estereotipo de género? Estereotipar es un proceso que lleva a cabo la mente para ordenar los pensamientos y para crear representaciones de todo aquello que percibe. Los estereotipos 38 se construyen socialmente a partir de ejercicios de agrupación de personas y objetos, y de la “atribución previa” que hacemos sobre sus cualidades o características, de acuerdo al grupo en el cual les hemos clasificado. Estos estereotipos se interiorizan por costumbre en las sociedades y pocas veces son cuestionados por cada grupo.
Estereotipo: “estéreo” significa “sólido”, y “tipo” quiere decir “molde”. Consiste en la preconcepción, visión o expectativa que se tiene sobre los atributos, características o funciones que debe desarrollar una persona por pertenecer a un grupo al cual se atribuyen aquellos elementos. 39
Siguiendo esta explicación, los estereotipos de género se conciben como aquellas preconcepciones o expectativas que se tienen sobre el comportamiento y atributos de las personas, con base en su identidad sexual.
Por ejemplo: María nació biológicamente como mujer, pertenece al grupo “mujeres” y debe realizar funciones “femeninas” como “ser tierna y ordenada”; o viceversa en el caso de los hombres.
Por ejemplo: en la etnia Zapoteca de Oaxaca las personas muxes, nacidas hombres, asumen funciones de género femeninas, como el cuidado de niños y niñas, limpieza de la casa y generalmente se quedan en ella para cuidar a su padre y madre en la vejez. 40 Si una persona muxe se niega a realizar estas funciones, sería factible suponer que recibirá un rechazo social por parte de su comunidad, por no cumplir con “su deber”, por no cubrir el estereotipo.
Pueden afectar el desarrollo de hombres y mujeres, porque, con base en una condición biológica, se les imponen tareas y funciones sociales de género previamente establecidas, sin darles oportunidad de cuestionar si esa es su voluntad, o bien, devaluando su valor como personas, en caso de que se nieguen a realizar la función asignada. Usualmente las funciones de género -tanto en las culturas indígenas como no indígenas- no se cuestionan, sólo se asumen como parte de lo que “debe ser”, por esto motivo se consideran “estereotipos”.
Además de lo anterior, hay que tomar en consideración que históricamente en las sociedades indígenas y no indígenas, se ha dado mayor valor a las características y funciones (estereotípicas) que realiza un género –el masculino-, respecto de las que realiza el otro –el femenino-, favoreciendo con ello el ejercicio asimétrico de poder entre hombres y mujeres:
Algunos ejemplos de funciones de género propias de sociedades indígenas y no indígenas |
Derecho humano (DH) involucrado |
Característica del hombre por su género |
Efecto de la valoración de sus funciones de género en el ejercicio del DH |
Característica de la mujer por su género |
Efecto de la valoración de sus funciones de género en el ejercicio del DH |
Educación |
Racional |
Es conveniente que continúe sus estudios porque será proveedor del hogar |
Emocional |
No vale la pena que continúe sus estudios si su función principal estará en las labores del hogar |
Libertad de opinión |
Su opinión cuenta porque piensa |
Su opinión no cuenta porque no piensa |
Sexualidad |
Sexual |
Decide sobre su cuerpo |
No sexual |
No decide sobre su cuerpo |
Trabajo |
Proveedor |
Trabajo fuera del hogar |
Administradora |
Trabajo dentro del hogar |
Propiedad
|
Es propietario de la tierra |
No tiene propiedades |
Libertad de tránsito |
Fuerte |
Transita libremente sin autorización |
Débil |
Necesita autorización para transitar |
Los estereotipos de género dan lugar a múltiples situaciones de desigualdad y discriminación, que afectan el ejercicio de los derechos humanos; entre éstas destacan las siguientes, de clic en cada número para conocer la información:
El valor que tradicionalmente se ha dado a las características que, por lo regular, se atribuyen a los hombres (fuerza, valor, posibilidad de mostrar su sexualidad abiertamente, racionalidad, objetividad, realización en la vida pública, etc.) es mayor en relación con el valor asignado a las características que se cree son propias de las mujeres (debilidad, necesidad de protección, deber de mantener su sexualidad en lo privado, emotividad, subjetividad, realización en la vida privada, etc.).
El estereotipar a hombres y mujeres en funciones de género no les permite asumir tareas y roles que se consideran contrarias al mismo; o bien, si llegan a hacerlo, socialmente se demerita su valor como personas. Como explican Rebeca Cook y Simone Cusack, los estereotipos son problemáticos cuando se acude a ellos para imponer una carga o negar un beneficio a la persona que es atípica –distinta- al grupo social al cual se le asigna la generalización.41
Los estereotipos de género fomentan una dinámica asimétrica respecto al ejercicio del poder entre hombres y mujeres en distintos ámbitos como la toma de decisiones, la participación en el grupo, la expresión de ideas e intereses, e incluso, la satisfacción de necesidades individuales y colectivas. Esto sucede porque se deja ejercer más poder a quienes pertenecen al grupo del cual se valoran más sus características o funciones.
ACTIVIDAD. FORO DE DISCUSIÓN
A continuación le invitamos a participar en una reflexión grupal en torno a los estereotipos y roles de género y su vigencia en las comunidades y pueblos indígenas.
Por favor diríjase a sección de actividades de la unidad 1 y ubique el Foro de discusión “Los estereotipos y roles de género”.
Relaciones asimétricas de poder por razones de género
Le invitamos a ver la siguiente infografía para identificar posibles asimetrías por razones de género y su relación con el ejercicio de los derechos humanos.
Las asimetrías de poder se deben no sólo a estereotipos de género, sino a estereotipos que surgen con motivo de la identidad cultural, la edad o la discapacidad, por mencionar algunas; pueden estar presentes en cualquier relación personal. La importancia de identificar la asimetría de poder en el análisis de un conflicto, radica en que aquella es un elemento que forma parte del contexto de las personas involucradas, en consecuencia influye en los hechos que dieron origen al problema.
En el caso de los pueblos y comunidades indígenas, el ejercicio asimétrico de poder por razones de género, afecta de forma particular al ejercicio de los derechos de las mujeres indígenas, entre otras razones porque:
- Limita su autonomía de la voluntad en la toma de decisiones, en general se considera que las mujeres no deben participar de decisiones políticas ya que “son muy emotivas”.
Al ser responsables por las tareas domésticas y de cuidado, las mujeres pasan casi todo su tiempo recluidas en el hogar, lo que dificulta su acceso a espacios públicos y la convivencia con personas que les puedan brindar apoyo. Esta situación, generada y reforzada por los estereotipos de género, facilita la subordinación de las mujeres y se transmite generación a generación.
- Enfrentan numerosos obstáculos para el acceso, la utilización y el control de los distintos tipos de recursos (económicos y no económicos).
Las mujeres indígenas tienen dificultades para acceder a los servicios de salud y educación; a la procuración de justicia; y tienen pocas alternativas económicas para independizarse y enfrentar esta situación.
Impide su empoderamiento para ejercer en igualdad sus oportunidades, derechos y ciudadanía.
Muchas veces se culpa a las mujeres por su propia situación; sin embargo, los estereotipos de género forman códigos culturales y normas que son enseñadas en la educación doméstica y escolar desde una edad temprana. Estos códigos culturales y la forma como la sociedad ve a las mujeres hacen que se interiorice una idea de “poca valía personal y colectiva” entre amplios grupos de mujeres, la cual se transmite desde la familia y se confirma con la discriminación presente a todo nivel de la interacción social. Es decir, la falta de valoración hacia sus actividades y el prestigio que tienen las actividades asignadas a los hombres hace que, muchas veces, las mujeres piensen que no son importantes y tengan su auto-estima muy afectada.
Una vez analizados los conceptos de sexo, género, estereotipo y asimetría de poder, es posible definir la perspectiva de género en el ámbito de la impartición de justicia; esta se entiende como un enfoque o método de análisis que permite identificar las relaciones asimétricas de poder que se establecen entre las personas, a partir de la asignación de funciones sociales de género que se atribuyen a hombres y mujeres con base en su sexo; advirtiendo posibles situaciones de desigualdad y discriminación en el ejercicio de los derechos humanos, que deben ser atendidas por las autoridades jurisdiccionales.
Este enfoque cuestiona el paradigma de “único ser humano neutral y universal” 42 que es titular de derechos y obligaciones, basado en el hombre blanco, heterosexual, adulto sin discapacidad, no indígena, y en los roles, intereses y necesidades que a dicho paradigma se atribuyen. Es por eso que no se trata de un método enfocado únicamente a las mujeres, sino de una estrategia que permite ver a las personas en su diversidad de contextos, necesidades y autonomía.
Como concepto relacional y social, el género ayuda a comprender que, en distintas culturas, tradiciones o épocas no existe una construcción única de “la mujer” ni de “el hombre”, sino varias formas de ser hombre y ser mujer, pues las tareas que se asignan a cada quien son distintas; habrá comunidades en donde las mujeres sí pueden participar en la toma de decisiones y otras más, en donde lo tienen prohibido.
Le invitamos a ver el siguiente video para ampliar los conocimientos vistos.
Género e identidad indígena
El género y la interculturalidad son perspectivas de análisis de problemáticas relacionadas con el ejercicio de derechos, que forman parte del enfoque de derechos humanos incorporado por la reforma constitucional del año 2011. Su marco normativo e institucional considera los factores de etnia/cultura y sexo/género, que influyen de forma específica el derecho de acceso a la justicia de mujeres, hombres y comunidades indígenas.
Como concepto relacional y social, el género ayuda a comprender que, en distintas culturas, tradiciones o épocas no existe una construcción única de “la mujer” ni de “el hombre”, sino varias formas de ser hombre y ser mujer, pues las tareas que se asignan a cada quien son distintas; habrá comunidades en donde las mujeres sí pueden participar en la toma de decisiones y otras más, en donde lo tienen prohibido.
De ahí que el enfoque de género y el de interculturalidad resulten útiles para identificar y en su caso, transformar las estructuras y los mecanismos que reproducen la desigualdad entre hombres y mujeres en cualquier sociedad, en cuestiones como: los marcos legales y normativos; la institucionalidad social y política; las prácticas de socialización y el acceso a la justicia, entre otros. Lo anterior partiendo siempre del análisis del contexto cultural específico en donde se da dicha desigualdad.
Al referirnos a población indígena, la experiencia de ser hombre o mujer y el tipo de funciones de género que realiza cada quien, se distingue a partir de la diferenciación sexual y también a partir de otros factores como: si son pueblos campesinos o poblaciones urbanas; si se trata de población migrante o desplazada. La presencia de cada uno de esos factores exige un tratamiento distinto por parte de la administración de justicia, así como estrategias que hagan efectivas la tutela y el ejercicio de sus derechos, en especial de las mujeres quienes, como ya verá en la siguiente Unidad, se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.
El discurso de género indígena busca evidenciar y analizar las diferencias, dentro de la manifestación cultural en la que tienen lugar; asimismo, ampliar la demanda de derechos frente a la sociedad nacional que no los reconoce y construir también derechos hacia adentro de la comunidad, especialmente de los sectores diferenciados que conforman las sociedades indígenas: jóvenes, niños y niñas, y mujeres. 43
En este sentido, la demanda de las mujeres indígenas por el reconocimiento y ejercicio de sus derechos dentro y fuera de sus pueblos se basa en tres cuestiones:
- La interpretación cultural que hacen de los derechos reconocidos a las mujeres en general;
- La identificación de sus necesidades específicas; y,
- La construcción de sus propias demandas y agendas en las que ellas establecen el respeto de los derechos de sus pueblos como primera condición de cumplimiento de sus derechos como mujeres. Esto quiere decir que, desde la perspectiva intercultural y de género, los derechos individuales de las mujeres se encuentran directamente relacionados con los derechos colectivos indígenas.
De esta manera, no es posible entender la desigualdad y subordinación de las mujeres indígenas si ésta se estudia únicamente como un problema de género agravado por tradiciones culturales. El problema es más complejo, las mujeres indígenas enfrentan desigualdad, discriminación y exclusión por razones de clase, pertenencia étnica, género y edad, ante los hombres de sus pueblos, la sociedad nacional y las instituciones.